16 Noviembre, 2016

Terapia cognitivo conductual

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TERAPIA COGNITIVO CONDUCTUAL

¿Que es? Ejemplos prácticos y Integración en la Psicología Actual

 

La situación provoca una creencia, la creencia provoca una emoción y las emociones provocan una conducta junto con la regla general: “NO INTERVENIR EN EL PASADO REMOTO” (Lo pasado, pasado está) es el alma de la Psicología Cognitivo Conductual. Os pondré un ejemplo:

 

Estoy por la noche en casa y oigo un ruido, puedo pensar dos cosas:

A: Podría ser un ladrón con la ventana abierta

B: Se habrá caído el jarrón con el aire de la ventana abierta

 

El pensamiento A provocará miedo (emoción) y me levantaré con sigilo hacia el comedor (conducta)

El pensamiento B provocará tranquilidad (sensación) y lo más seguro es que ni me levante (conducta)

 

Como veis, lo que importa es el presente.

 

Se puede decir que toda la diversidad de tratamientos con sus herramientas, teorías y técnicas se despliegan a partir de esta raíz. 

 

Con estas ideas aterrizas en el mundo como psicoterapeuta. ¿lista para trabajar? Ahora no lo dudo, tengo la certeza de que no. Te enseñan cientos de maneras de registrar creencias, conductas, entrenar alternativas más funcionales de pensamiento, practica de  afrontar situaciones temidas… siempre, siempre en el presente.

 

 

Mi camino desde la terapia Cognitivo Conductual hacia su integración con terapias actuales mas avanzadas y efectivas.

 

En mi caso, después de la carrera me hice un máster: “Psicología de la Salud y del Bienestar” donde te exponen todos los trastornos clínicos y los tratamientos paso a paso, sobre todo desde la orientación Cognitivo – Conductual. 

 

Yo, fui una psicóloga afortunada porque el mismo año de terminar mi máster me brindaron la oportunidad de llevar un Centro de Psicología. Me sentía muy preparada e ilusionada. Contaba con todas las herramientas y conocimientos actuales sobre el funcionamiento de las terapias de prácticamente todos los trastornos clínicos. ¿Qué podía fallar?

 

Según iba avanzando veía que mis técnicas me ayudaban a solucionar problemas, sí, eran resolutivas,  pero observaba que era muy costoso por parte del paciente. Yo seguía fielmente el modelo cognitivo-conductual y no siempre quedaba satisfecha con los resultados en consulta. Me considero una persona imaginativa, creativa, estudiosa, inquieta, curiosa, que me gusta investigar. Intentaba estar siempre formada pero los últimos cursos a los que asistía siempre hablaban de lo mismo. No me aportaban nada. No me servían.

 

Mi personalidad inquieta me llevó a empezar investigaciones propias. Después de cinco años trabajando desde la orientación cognitiva conductual ya había tenido pacientes suficientes como para hacer un estudio de “La Estructura de la Personalidad”. Asocié que los pacientes que habían pasado por experiencias determinadas tenían síntomas muy parecidos, a veces me sorprendía la similitud que había entre ciertos casos como, por ejemplo aquellos que habían estado en un internado o que habían sufrido maltratos no conseguían quererse así mismos. También, todos aquellos que habían tenido padres muy intolerantes e in comprensivos eran exigentes y con mucha frecuencia culpabilizadores hacia ellos mismos y hacia los demás.  Los síntomas por los que venían eran, por ejemplo, no llevarse bien con los compañeros de trabajo (ellos no eran capaces de identificar esa exigencia interna o esa voz interna de “no eres querible por nadie” y era la causa de los problemas en el trabajo). Después de tener mi cuaderno de investigación, por supuesto, todo eso gracias a mis pacientes, pude empezar a desarrollar técnicas y herramientas alternativas a las aprendidas en mi carrera o en el máster.

 

Por ejemplo, de alguna manera se me ocurrió que había un niño interior dentro de los adultos que todavía estaba sufriendo y el mismo que hacía sufrir a su adulto. Mediante cartas a este parte de su “YO” y otras maneras de conversar con el niño dañado, comprobaba que los pacientes se sentían mucho más aliviados y percibían más control sobre sus actos.

 

He de decir que nunca rechacé mi raíz (modelo cognitivo conductual), al contrario, era magnífico integrarlo con mis nuevos experimentos porque durante un tiempo no hacía terapia, “experimentaba terapia”. Los beneficios en los pacientes estaban a años luz de cuando sólo utilizaba esta orientación. Estaba muy ilusionada, lo cual, me animaba mucho a seguir descubriendo nuevas formas de terapia que rompían con “sólo el presente” y con la raíz tan rígida de “situación —-> creencia —> emoción —> conducta —>… Simplemente amplié,  completé mi formación.

 

En esta línea estuve trabajando durante unos doce años, estaba emocionada en mi manera de trabajar y eso se manifestaba en el bienestar de mis pacientes. Su feedback era, además de halagador, imprescindible para seguir mejorando sobre lo que estaba haciendo.

 

Tengo que decir que mi anterior Centro de Psicología se encontraba en una de las Islas de Mallorca, por tanto, no tenía muchas oportunidades de intercambiar conocimientos. Sentía con frustración  como todos los psicólogos de mi entorno no se salían un milímetro del modelo Cognitivo – Conductual. Cuando les hablaba de mi manera de trabajar me miraban con cara desconcertada . He de admitir  también que a veces dudé de mi auto aprendizaje pero la Psicología al final es una ciencia y los resultados caen por su propia lógica. 

 

 

En el 2012 vine a Madrid, un nuevo reto para empezar a trabajar en mi ciudad de siempre. Tenía la oportunidad de actualizarme pues era consciente que durante unos diez años no había encontrado formación que me aportase algo nuevo y tenía la esperanza que una capital tan grande todo sería diferente.

 

La primera psicóloga que conocí en Madrid me recomendó hacer la formación de EMDR, que por la experiencia que le contaba aseguraba que me encantaría. Una palabra absolutamente nueva para mí, EMDR (Eye Movement Desensibilization Reprocessing). ¿Os imagináis como fui? Entusiasmada, esperanzada, ansiosa de saber más. Resultó que la formación estaba a la altura de mis expectativas: Ninguna formación hasta ahora me había reforzado de manera directa y científica todos mis experimentos realizados en mi proceso de investigación con mis pacientes. Ninguna formación hasta ahora se había salido tanto de ese modelo inicial que me enseñaron en la facultad. La palabra exacta era: fascinación.

 

A partir de aquí mi formación adquirió una trayectoria ascendente tanto en esta herramienta como en muchas otras donde todas ellas compartían un nexo común;  los avances de la neurociencia en los últimos 10 años que, de manera mágica, bailaban en perfecta armonía con los estudios aislados de una psicóloga atrevida.

 

En mi nuevo camino me encontré con herramientas muy potentes como Brainspotting, Mindfulness, Técnicas de integración cerebral, Terapias sobre la Estructura de la Personalidad… todas ellas repitiendo la misma base: es como una cadena fuertemente enlazada. Nuestras experiencias influyen en la formación de nuestra personalidad. En consecuencia a estas experiencias,  las estructuras cerebrales no se forman de manera completa, en consecuencia, se desarrollan síntomas. El tratamiento se basa en trabajar esas experiencias (ya se encuentren en el presente, ya se encuentren en el pasado o en el pasado remoto).

 

Ahora cuento con 20 años de experiencia, tiempo suficiente para tener integrado todo tipo de modelos que reparte la Psicología. Siento que cuánto más aprendo más, me queda mucho más por aprender.

 

A día de hoy no entiendo aquellos profesionales que se quedan estancados en lo cognitivo – conductual como si fuese una religión.  Me niego a categorizarme en una escuela concreta de la Psicología ya que desde mi propia experiencia, sé que todas ellas aportan su granito de arena para ayudar a personas a conseguir su bienestar.

 

En mi camino, todavía de aprendizaje, quería mostraros mi experiencia y como siento mi base Cognitivo – Conductual, grandísimo modelo, pero no único. Para mí es una puerta que se abre para recibir a todos las demás orientaciones y modelos de la Psicología Sanitaria.

 

 

Maria Padilla Diaz 

 

Formadora, Terapeuta y Cofundadora del Centro de Psicología Avanzada Sanum Psicólogos Madrid

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